
Tengo tus alas colgadas en el ropero,
por si un día se me ocurre volar,
deslizarme por el viento,
imaginado… imaginándote.
Tengo tus piernas guardadas en mis recuerdos,
para enredarme cada noche en sus silencios
y llorar,
llorar desenfrenadamente
porque ya viene noviembre…
Tengo tus labios,
tu piel,
el sudor de tu frente
atrapado en mis más diminutos versos
Y tu voz…
tu voz se me ha perdido
entre los dedos
Imagen tomada de http://www.ociojoven.com




